CASO:
CLASE DE FORMACIÓN
CIUDADANA Y CÍVICA
Alberto no tiene
ningún interés por la asignatura de FCC hasta el punto de que nunca trae el
libro ni el cuaderno. Como consecuencia, se aburre y se pasa la clase
interrumpiendo las explicaciones con intervenciones improcedentes. Se le insiste
que deje de molestar pero no hace caso y se burla de todos, especialmente del
profesor.
Pero Alberto no tiene
la mesa vacía, en ella pone el bocadillo y un bote de zumo. Como no le interesa
en absoluto la clase, durante la misma va “inventado” nuevas situaciones y hoy
ha cogido el paraguas y ha comenzado a disparar como si fuese un rifle al
tiempo que se ríe de sus “gracias”.
¿QUÉ HACER?
• En el momento (a
corto plazo)
Esta es una situación
difícil puesto que no es una conducta aislada, es una conducta que se da de
forma repetida y, por lo tanto, consolidada y más difícil de intervenir.
Alberto se lo pasa bien al ser el centro de atención de “algo” que sabe hacer,
ya que en FCC no destaca. Sus compañeros no le prestan gran atención, están
acostumbrados a ello aunque manifiestan que las conductas de Alberto les
molestan.
¿Qué hacer? En ese
momento, hay que intentar que cambie de conducta encargándole algo que él sea
capaz de hacer aunque no tenga mucho que ver con la materia que se esté
trabajando, al tiempo que hay que evitar que sea el centro de atención.
Para que sea eficaz,
es necesario que el profesor conozca qué le gustaría hacer sin alterar la clase
y encargárselo para conseguir que la clase de FCC se desarrolle bien. 33
CASOS Y SOLUCIONES
•A más largo plazo
El profesor tiene que
hacer una programación especial para ir adaptando a Alberto a sus
compañeros. Para lo
cual, por ejemplo, puede:
• Cambiarle de sitio.
• Ponerle tareas
especiales adaptadas a sus conocimientos reales mientras sus compañeros
trabajan otro nivel.
• Hacerle intervenir
con preguntas que pueda responder.
• Asignarle alguna
responsabilidad especial, etc.
Cualquier alternativa
que se elija, si no se conoce bien a Alberto, se debe hablar con él y negociar un
plan. Si eso es imposible, el profesor elaborará un plan progresivo para un
cambio gradual.
Para la elaboración
del plan es necesario tener claro:
• El profesor: qué
ve, qué sentimiento le produce esta situación, cómo responde ante esa
situación,
y cómo le gustaría
responder.
• Alberto: cómo ve la
situación, qué sentimiento le produce realizar esas conductas, y qué obtiene con
las mismas.34
conclusiones
Las habilidades
básicas necesarias para desarrollar este plan son: la observación, la
comunicación y la empatía.
REFLEXIÓN: LIBERTAD
Y AUTORIDAD EN
EL AULA
En realidad, la
escuela es más que un espacio de formación de personas para ser educados y ser
capaces de seguir aprendiendo a lo largo de su vida. Pues en ella suceden
representaciones de una forma de vida social donde siempre están implícitas
relaciones de poder y de prácticas sociales. La ciudadanía aparece directamente
vinculada al eje de la inclusión-exclusión.
Por lo tanto, la
práctica pedagogía debe convierte en una actividad cívica que surja de la
necesidad de ampliar las condiciones de la actuación democrática humana y para
extender las formas sociales que amplían las capacidades humanas críticas para
eliminar la violencia material y simbólica de la sociedad, en vez de cerrarlas
teniendo escenario a la escuela, docentes y alumnos.
Significa que los estudiantes necesitan oportunidades de ejercitar el poder,
definir ciertos aspectos de su curriculo, controlar ciertas
condiciones del aprendizaje, y que se les permita correr riesgos comprometerse en
sistemas de autocrítica y crítica social sin miedo al Tratando de convertir a
nuestro alumno más críticos, reflexivo y conscientes de su situación social.
Teniendo como directriz la libertad consciente del alumno en el aula.
La respuesta es
simple educando estudiantes con una sólida formación de ciudadanía crítica que
lucha para recuperar la vida pública democrática.
En el mundo
postmoderno, es esencial que los educadores adopten una postura que permita
vincular los compromisos sociales con la acción pública, de manera que sirvan
de ejemplo a sus alumnos respecto a lo que significa ser un "intelectual público".
El trabajo del
docente es crear un lenguaje que logre establecer las conexiones necesarias
para que el estudiante vincule el conocimiento de la calle con el conocimiento
científico cambiando su apreciación afectiva y viceral que tiene de este.
Se debe establecer
una nueva concepción del docente totalmente revalorizado. Y finalmente educar a
nuestro alumnos para romper esquemas, ser crítico, reflexivos y concientes de
su papel en la sociedad y el cambio.
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