miércoles, 17 de abril de 2013

AULAS DEMOCRÁTICAS

EDUCACIÓN Y VALORES ÉTICOS PARA LA DEMOCRÁCIA

DOCENTE: LILIAN SOTOMAYOR SALCEDO       AULA: Z413

 FUNDAMENTACIÓN

Al margen de su carácter sistemático o no, la vida cotidiana de la escuela está impregnada de valores que van conformando el aprendizaje y la construcción de la personalidad de los que conviven en ella, y, en especial, de los educandos. En ella podemos identificar dos formas de educar y aprender valores. Una basado en criterios externos y en la defensa de unos valores absolutos, y otra basada en valores derivados de opciones personales, y, por lo tanto, relativos. Bajo la primera forma encontramos practicas que regulan la interacción entre iguales y entre profesorado y alumnado, gobernadas por influencias asimétricas derivadas de una determinada concepción de la autoridad y del convencimiento de que el que la ejerce está en posesión de la verdad y de que ésta es indiscutible. Debemos formar personas capaces de comprender al otro, de respetar el pluralismo, la comprensión mutua y la paz, y, además, formadas en niveles de excelencia en el conocer y el hacer. Hemos de conseguir que los más hábiles en el conocer y en el hacer lo sean también en el vivir juntos y en ser personas, y que los más capaces en el desarrollo de la comprensión inter nacional y en el ejercicio de la responsabilidad, sean hábiles en el conocer y en el hacer. La educación debe ser una forma de abordar el conjunto de la educación orientada a la construcción de personas competentes, no sólo en su ejercicio profesional sino en su forma de ser y de vivir, guiados por criterios de respeto, solidaridad, justicia y comprensión. Es posible educar en valores éticos en sociedades abiertas y plurales como él Perú y que es posible establecer pautas y orientaciones para el trabajo que en la escuela pueda desarrollarse al respecto. La formación de las personas y los objetivos de la educación no deberán sólo orientarse al aprendizaje de conocimientos y al desarrollo de procedimientos que nos permiten saber más y aprender mejor a aprender. Sin duda, ante los nuevos problemas debemos ser capaces de responder con nuevas actitudes, propiciando y construyendo nuevas matrices de valores y orientando nuestro comportamientos individuales y colectivos de acuerdo con normas que garanticen más éxito que el que hemos mostrado en resolver los viejos males y que, además, no sean causa de otros nuevos. Se debe propiciar el compromiso en la construcción de normas de convivencia ya que la hostilidad y la falta de respeto generan conflictos en las relaciones interpersonales. No dudamos en afirmar el estado ideal que nos proponemos alcanzar, que es el propio de una democracia dialogante, en el que la confianza activa y la reducción de las formas de violencia, del tipo que sea, favorezca tendencias a actuar acordes con la tolerancia y la no discriminación, y tendencias a creer en la bondad o maldad de una acción o situación, según criterios de justicia y dignidad personal. Entendemos la democracia dialogante como una forma de estimular la democratización de la democracia.



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